3 de diciembre de 2011

Reduce fraudes y aumenta seguridad alimentaria

El código de barras genético: Reduce fraudes y aumenta seguridad alimentaria.

La tecnología del "código de barras" genético, que permite la identificación de especies gracias a pequeñas porciones del ADN, está viviendo una "explosión" de usos en todo el mundo, advirtió hoy un grupo de científicos internacionales.

Las pruebas del "código de barras" genético permite detectar fraudes alimentarios (especialmente en pescados), conocer con mayor detalle la cadena alimentaria de los ecosistemas o saber qué animales vivieron en las zonas árticas hace decenas de miles de años, explicó a Efe el científico Jesse Ausubel.

Ausubel, presidente del programa Código de Barras de la Vida (iBol, por su sigla en inglés), señaló que "a corto plazo el principal impacto del código de barras genético se refiere al fraude y seguridad con respecto a la venta de productos marinos".

"La técnicas del código de barras se ha utilizado ya para comprobar el origen y seguridad de los productos marinos en Canadá, Estados Unidos, reino Unido y España. En todos los lugares, entre el 10 y el 15% de los productos marinos están etiquetados de forma equivocada" afirmó Ausubel.

El código de barras genético, que se inició en 2003, permite identificar de forma rápida y barata especies gracias a pequeñas muestras del ácido desoxirribonucleico, en vez del más costoso y lento proceso de analizar toda la cadena del ADN.

Esta técnica ha permitido también identificar especies a partir de muestras parciales de ADN, lo que está posibilitando analizar moléculas generadas hace miles de años.

Los científicos esperan que en los próximo cinco años la base de datos del código de barras genético esté compuesto por 500.000 especies de plantas, animales y hongos, lo que transformará las ciencias biológicas.


2 de diciembre de 2011

El futuro de la seguridad de los alimentos

Hace unas décadas, las películas futuristas mostraban un siglo XXI en el que la alimentación se sustituía por una pastilla que cubría todas las necesidades alimenticias. 

Nada más lejos de la realidad. El consumidor actual demanda productos naturales y seguros, sin renunciar al placer de alimentarse. Las industrias del sector se esmeran en desarrollar sistemas que aseguren la salubridad de los productos sin sacrificar un ápice su calidad. Conscientes de que natural no es igual a saludable, el sector agroalimentario busca alternativas a procedimientos higienizantes que respeten al máximo la frescura del alimento y envases que los conserven hasta su consumo e informen sobre su estado. Además, las nuevas tecnologías de comunicación y procesamiento de datos permiten hacer un seguimiento desde el origen hasta el consumo y controlarlo en todo momento, sin olvidarse de la ecología y la sostenibilidad, muy presentes en el sector. Estos son algunos de los sistemas que se desarrollan y que materializarán el futuro cercano de la alimentación.

Un objetivo prioritario es obtener el mismo sabor, olor, color y nutrientes que el alimento fresco sin tratar, pero sin los riesgos biológicos inherentes. Esto se materializa en tratamientos higienizantes menos agresivos para obtener alimentos más seguros y naturales sin pérdida de nutrientes. Los procedimientos tradicionales con calor resultan demasiado intensos, así que se buscan tratamientos alternativos que eliminen los posiblesmicroorganismos patógenos sin alterar la calidad de los nutrientes ni sus propiedades organolépticas. Las nuevas tendencias tecnológicas apuntan a procesos más suaves mediante campos eléctricos, presiones elevadas o luz pulsada, que tienen un eficaz efecto de eliminación microbiana. También se desarrollan nuevos tratamientos más suaves con drásticas variaciones de la presión.